Cada palabra que se pronuncia es un decreto que se manifiesta en lo exterior.
La palabra es el pensamiento hablado.
El sentimiento que acompaña a un pensamiento es lo que lo graba más firmemente en el subconciente.
Por lo tanto pensamiento más sentimiento, tiene un gran poder de realización.
Debes tener cuidado de lo que piensas y lo que expresas.
Observa tus frases, recuerda que son decretos y lo que pienses con sentimiento y lo expreses mediante el verbo, se manifestará en tu vida.
Por eso cuando estés con otras personas y escuches conversaciones negativas, no afirmes nada de lo que expresen.
Piensa y repítete mentalmente: NO LO ACEPTO NI PARA MI NI PARA ELLAS.
Haz lo mismo con tus propios pensamientos negativos.
TRANSMUTALOS con la llama violeta y no aceptes para ti esos pensamientos. POLARIZA, es decir cámbialos, sustituyelos inmediatamente por pensamientos positivos, constructivos.