
¿Qué pasa en el momento de la muerte?
El cuerpo etérico o doble se puede separar del cuerpo en algunas ocasiones y siempre queda conectado con éste por un cordón de materia etérica.
A la muerte del ser se ve una niebla violácea sobre la persona, es la contraparte de la persona que está por partir, y éste hilo magnético se corta en el instante de la muerte.
A medida que el tejido de vida búdica, el átomo y el prana se desprenden del cuerpo, se acumulan en el corazón luego ascienden al tercer ventrículo del cerebro, de allí al punto de empalme de las suturas parietal y occipital y salen del cuerpo.
El tejido de vida permanece cubriendo el átomo permanente de vida hasta el momento de construir un nuevo cuerpo físico.
Al retirarse el doble etérico y cesar la circulación de prana las células empiezan a dispersarse y desintegrar el cuerpo hasta entonces organizado.
El cuerpo nunca está más vivo que cuando muerto, pero vivo en unidades, todas luchan por separarse.
El cuerpo etérico no se aleja mucho, flota sobre él mismo y se le conoce como espectro o fantasma.
Salvo que se le perturbe con lamentaciones ruidosas o emociones violentas, su estado de conciencia es soñoliento y pacífico.
Esta etapa es seguida de inconsciencia que puede durar horas, días o semanas dependiendo del aferramiento a las cosas materiales dando causa a considerable sufrimiento completamente innecesario y fácil de evitar.
Pero generalmente son pocas horas y se liberan del etérico.